Quiero emprender pero ¿cómo empiezo a facturar?

Cómo facturar pequeños trabajos como autónomo

El autoempleo es una salida laboral, muy común en tiempos de crisis. Además, buscar tus clientes y ser tu propio jefe puede resultar muy satisfactorio pero ¿qué pasa a la hora de facturar?.

Ahí es cuando te planteas si merece la pena ser autónomo y qué otras opciones tienes.


 

Hacerse emprendedor. Comienza la carrera de obstáculos

 
Los comienzos siempre son difíciles pero cuando se trata de hacerse autónomo las cosas se complican aún más. En primer lugar porque hay que conocer la normativa para poder cumplirla, y a veces, resulta ambigua. En algunas situaciones, para cumplir con las obligaciones en materia de Seguridad Social y Hacienda Pública en ocasiones es necesario contar con asesoramiento profesional.

Desde el primer día de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), surge la obligación de pagar las cuotas mensuales, aunque no trabajes o tus ingresos sean muy pequeños y estamos hablando de una cantidad superior a los 260 euros mensuales.  Es cierto que existen bonificaciones para quienes se dan de alta por primera vez, como la tarifa plana de 50 euros al mes para nuevos autónomos, pero estos incentivos no duran siempre.

Y es en este punto donde comienzan las dudas.  Una chica que quiera hacer un blog, un fotógrafo que quiere realizar encargos como freelance o un músico que hace conciertos de vez en cuando, cuyas ganancias no son muy elevadas ni trabajan de forma continuada en ningún caso, ¿están obligados a darse de alta como autónomos?

 

 

 

 

¿Cuándo es obligatorio darse de alta y pagar las cuotas de Autónomos?

 

Se considera trabajador por cuenta propia o autónomo aquel que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción por ella a contrato de trabajo y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas.

Esta es la definición de autónomo según la normativa que regula su actividad, el Decreto 2530/1970, de 20 de agosto,  pero ¿qué se entiende que es una “actividad habitual”?

 
¿Llamar para informarse?

Cuando se hace una consulta telefónica a la Tesorería General de la Seguridad Social te informan amablemente, pero cada persona que te atiende te aconseja sin establecer un criterio unificado, porque para eso ya está la ley. Al final, lo mejor es acudir en persona a la oficina que te corresponda de tu provincia (te atienden sin cita previa) y que te aconsejen según tu caso.

Después de consultar con un responsable de información, nos confirmó que la clave para considerar a una persona como autónomo reside en que se desarrolle la actividad de forma personal, directa y habitual, como señala la ley. Además especifica que no hay excepciones en función del tipo de actividad, gremio o ingresos. Sin embargo, sí explicó a esta periodista una opción si tus rentas son pequeñas: las actividades marginales. Se consideraría exento de darte de alta como autónomo en la Seguridad Social si la actividad económica que realizas no constituye tu medio fundamental de vida. (Eso sí, no estarías exento de darte de alta en Hacienda Pública, ya que todas las actividades económicas que realices deben ser declaradas).

Lo mismo sucede si llamas a Inspección de Trabajo. La persona con la que hablamos nos dijo expresamente: “Si realizas cualquier actividad continuada es obligatorio que te des de alta en el régimen de autónomos, que es lo que dice la norma”.

Hasta aquí está claro, el problema surge al comentarle que son trabajos que realizas de forma esporádica, que no superan el Salario Mínimo Interprofesional Anual (SMI), es decir, actividades marginales según la Ley. Entonces deja entrever que sería un caso distinto, pero no con la misma firmeza de antes, al hablar de una actividad continuada. Finalmente, dejó claro  que ellos sólo aconsejan: “Nuestra consultas no son vinculantes”, afirmó, y terminó remitiendo a un abogado laboralista para dudas concretas.

Entonces, la chica del  blog, el fotógrafo y el músico ¿qué hacen para cumplir la ley sin que les cueste dinero trabajar?

 

La jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre la obligación de darse de alta en autónomos

 
Existe jurisprudencia a la que se puede recurrir para saber qué ha dictaminado el Tribunal Supremo en otras ocasiones. En concreto, en la sentencia del 29 de octubre de 1997, se pronunció sobre el significado del requisito de habitualidad a la que se refiere la normativa vigente sobre Seguridad Social para darse de alta en el Régimen Especial de Autónomos.

 

 

Tanto en esta como en otras sentencias del Tribunal Supremo, el requisito de habitualidad se basa en los ingresos obtenidos por la actividad económica realizada, de tal manera que si no se supera el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), no existiría la obligación de darse de alta en el régimen de autónomos de la Seguridad Social.

Esta interpretación de la jurisprudencia es la que permite que personas que realizan actividades puntuales, por las que reciben al año menos de 9.172,80 (SMI anual en 2016) no se estén dando de alta en autónomos en Tesorería General de la Seguridad Social y tan solo lo hagan en Hacienda, declarando sus ingresos.  A pesar de ello, la “no obligación de darse de alta” es una cuestión controvertida que en ocasiones ha rechazado la propia Tesorería.

 

¿Y si necesito poder emitir factura por mis ingresos puntuales?

 
En estos años de crisis económica, muchas personas han visto el autoempleo como una salida a sus problemas laborales, ya que además te permite trabajar en algo que te gusta. Por otro lado, hay trabajadores que se han visto obligados a trabajar sin contrato laboral, de forma autónoma o freelance,  porque sus empresas no les daban de alta en la Seguridad Social, convirtiéndose en lo que se conoce como “los falsos autónomos”.

En cualquier caso, puede surgir la necesidad de emitir una factura a los clientes por los trabajos realizados, aunque sean de forma esporádica y puntual.  ¿Qué se puede  hacer en estos casos?

 

Las cooperativas de facturación o de trabajo asociado

 
Estas empresas permiten a las personas con pocos ingresos y poco volumen de trabajo facturar a través de ellas. Es decir, la cooperativa te da de alta y baja en la Seguridad Social sólo los días que trabajas. Para empezar a trabajar con ellas, lo primero que hay que hacer es hacerse socio, pagando una cuota.

Por ejemplo, en una de las situaciones de antes, la del músico: supongamos que va a actuar durante dos días en unas fiestas de un pueblo. La cooperativa le daría de alta el primer día que empiece a trabajar y al día siguiente le daría de baja.

Por ese trabajo la cooperativa emite una factura al cliente (el que ha contratado al músico, en este caso) y éste paga a la cooperativa directamente que después le ingresa al trabajador la parte correspondiente; una vez que ha restado el IRPF, IVA y lo que se lleva la cooperativa por la gestión.

Cada cooperativa tiene unas particularidades propias, por lo que además, te pueden cobrar por los seguros laborales u otros conceptos. En realidad, a la hora de cobrar es como si fuera una nómina.

Hay cooperativas de todo tipo. Algunas especializadas por profesiones, como SBP-CA, que es para periodistas o Smart-IB, para artistas; pero también las hay que facturan servicios de distintas profesiones como Factoo.

 

Ventajas de las cooperativas de facturación:

  • La principal es que te olvidas de hacer todo el papeleo administrativo porque lo hacen por ti. Sólo te tienes que preocupar de comunicar los días que trabajas, para que te den de alta y de baja.
  • Las cooperativas también te asesoran de qué es lo que tienes que hacer en cada caso.
  • Es una manera de cotizar a la Seguridad Social y poder tener derecho a prestaciones sociales el día de mañana. Pero sólo cotizas los días que trabajes.
  • En muchas de ellas no necesitas acudir físicamente a una oficina, sino que todas las comunicaciones son online. (Esto, según se mire, puede ser también un inconveniente).

 

Inconvenientes:

  • Aunque no te suponga tanto desembolso como si te hicieras autónomo, si cuentas todo lo que tienes que pagar (la cuota de socio, los gastos de gestión de la cooperativa, IRPF…,) al final, también te supone gastos.
  • Si eres autónomo, te puedes descontar gastos como la gasolina o el teléfono móvil, por ejemplo. Es decir, todo el IVA que hayas soportado como consecuencia de tu actividad, te lo descuentan. Sin embargo, dependerá del funcionamiento de la cooperativa que lo puedas hacer así también o no.
  • No te confíes. La responsabilidad de cumplir con la normativa sigue siendo tuya, así que debes controlar que tus ingresos no superan el SMI anual. Por lo general, las cooperativas controlan muy bien los límites legales pero por si acaso, vigila que estás actuando dentro de la legalidad.

 

Opinión desde la experiencia

 
Para conocer mejor cómo funcionan, hemos hablado con una persona que factura a través de ellas, J. M. (ha preferido que no se cite su nombre) opina lo siguiente:

“Se quedan con un porcentaje de tu trabajo y te van ingresando el dinero al mes o a los 3 meses. Si no tienes un volumen de trabajo que te permita trabajar un mínimo 20 días al mes, es un quebradero de cabeza. Pero está bien para empezar. Se complica cuando trabajas en fin de semana. Por ejemplo, un domingo que ellos no están en la agencia. Tienes que llamarles el viernes o mandarles un mensaje para que te den de alta a partir del viernes”. 

“Por otro lado, no puedes cobrar en un día más de 300 euros – al menos, esto es así en la que él factura-. La norma aquí es que en una jornada lo máximo que puedes facturar son 300 euros y si facturas más, te tienes que dar de alta 2 días de trabajo, para que la cooperativa pueda justificar que tú has trabajado y has cobrado dos días. Todo ello, con cuidado por temas de Hacienda”.

J.M. cuenta que se tiene que dar de alta en unas horas en las que su cooperativa pueda mandar el mensaje a Tesorería de la Seguridad Social con el alta, para que no se dé el caso de estar trabajando sin haberte dado de alta.

Las horas de trabajo pueden convertirse en un problema para ciertas profesiones, como la de fotógrafo, en la que te pueden llamar para trabajar con muy poco margen. En esos casos, J.M. cuenta que la solución es darse de alta en Seguridad Social con retraso.

 

Facturar trabajos marginales o actividades independientes

 
Si no te convencen las cooperativas de facturación, siempre que realices trabajos esporádicos puedes acogerte a la exención del alta en Seguridad Social por actividades marginales. No obstante, como tienes que darte de alta en Hacienda, o te informas de todo el papeleo que tienes que hacer para declarar el IVA de forma adecuada, o contratas los servicios de un asesor o gestoría, para que te asesoren y se encarguen ellos de los trámites.

Recuerda que de hacerlo así, tendrás que justificar que esa actividad no constituye tu medio de vida y que facturas de forma puntual. Para conocer mejor los límites sobre qué se considera medio de vida, es mejor buscar asesoría profesional.

 

Las Mutualidades de profesionales

 
Algunos profesionales, como médicos o abogados que trabajan como autónomos tampoco cotizan en el RETA, sino que lo hacen a través de mutualidades alternativas.

 

Conclusiones

 
A modo de conclusión, te ofrecemos los siguientes pasos para no perderte a la hora de empezar a facturar por tus primeros trabajos por cuenta propia:

  • Acude a la oficina correspondiente de la Tesorería General de la Seguridad Social y expón tu caso.
  • Lee el Decreto o2530/1970, que regula el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.
  • Busca información en Internet sobre tu actividad concreta. Contacta con otros profesionales o autónomos del mismo sector y valora la posibilidad de buscar asesoramiento profesional.
  • Considera si según tus previsiones de actividad y facturación debes de darte de alta en el Régimen de Autónomos.
  • Si no te compensa darte de alta como autónomo valora si facturar a través de una cooperativa o como una actividad marginal. Pero recuerda que decidas lo que decidas debes cumplir con la normativa o te podrían sancionar.

 
Más información:

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© Un artículo de María José Sánchez Gómez de Orgaz, periodista. Actualizado el 9 de diciembre de 2016
 
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Un comentario en “Quiero emprender pero ¿cómo empiezo a facturar?

  1. Saludos cordiales y enhorabuena por la web, tan necesaria además de interesante, y gracias de antemano por tomar en consideración mi consulta.
    Unas amigas y yo, todas en situación de desempleo, empezaremos a dar talleres de escritura e informática en nuestra comunidad. La actividad la realizaremos en locales prestados, aulas cedidas por el ayuntamiento… y hasta en centros de mayores. Las personas propietarias de esos locales quieren ayudarnos y no nos cobrarán nada por utilizar sus instalaciones, pero como ya hemos recibido solicitudes de futuros alumnos, que desean apuntarse a nuestros talleres, nos ha surgido la duda de cómo cobrarles, cómo informar a Hacienda de que estamos recibiendo un pago por las clases y qué deberíamos hacer, ¿darnos de alta como autónomas?, pero nuestros ingresos no creo que superen los 400€ al mes y eso si tenemos suerte. Lo que tampoco queremos es que nos multen.
    De nuevo, muchas gracias por atender mi consulta.

    Consulta de asesoramiento profesional (ref. 107705)

 

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