Los riesgos de provocar un despido

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre despido procedente

Los riesgos de provocar un despido porque la empresa no acepta el fraude de “arreglar los papeles del paro”


 

Para cobrar el paro no basta con tener suficientes cotizaciones por desempleo

 
Para poder cobrar el paro, además de tener las cotizaciones necesarias, el trabajador debe encontrarse en lo que se conoce como situación legal de desempleo , que expresado en un lenguaje coloquial, vendría a ser “que el trabajador se quede sin empleo por razones ajenas a él”, como por ejemplo por un despido, por no renovarle el contrato temporal, por cambios en el contrato que provoquen que el trabajador pueda romper legalmente el contrato, etc.

Cuando el trabajador pide la baja voluntaria  o rechaza la prórroga de un contrato temporal que le ofrece la empresa, no se encontrará en situación legal de desempleo y no podrá pedir el paro, aún teniendo las cotizaciones necesarias para ello.

 

El fraude de arreglar los papeles del paro

 
Un fraude bastante frecuente consiste en que el trabajador y la empresa llegan a un acuerdo para simular un despido, con causas que no son reales, de modo que el trabajador puede pedir el paro y la empresa logra algún beneficio, como que el trabajador no reclame la indemnización. Esta práctica fraudulenta, conocida como “arreglar los papeles del paro”, tiene importantes riesgos tanto para la empresa como para el trabajador y las sanciones son considerables si es descubierta.

Por ello, muchas empresas se niegan a entrar en este juego, cuando el trabajador les propone un despido pactado o ficticio.  Ante esta situación, el trabajador tiene la opción de continuar en la empresa o bien pedir la baja voluntaria  y marcharse sin derecho a paro.  Una tercera vía que intentan algunos trabajadores es la de forzar el despido.

 

Un despido provocado: ¿ es procedente o improcedente?

 
Puede darse el caso de trabajadores que, ante la negativa de la empresa a despedirle, decidan provocar su despido para poder cobrar el paro.

 

 

Normalmente comienzan a hacer incumplimientos (llegar tarde, no ir a trabajar, irse pronto o abandonar el puesto de trabajo, rendir menos, tratar mal a los clientes, etc) hasta que la empresa les despide disciplinariamente  y en esa situación, solicitan el paro.

Una vez que la empresa ha despedido al trabajador, este despido, como todos, se puede impugnar.  Normalmente, para valorar si un despido es procedente o improcedente el Juez tiene que valorar si la carta de despido contiene los requisitos legales, si están claramente indicados los hechos por los que se despide al trabajador, y si se demuestra en el juicio que el trabajador ha hecho los incumplimientos imputados.

Pero el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en su Sentencia de 4 de febrero de 2016 (ver pdf) ha tenido en cuenta más circunstancias.

En el caso enjuiciado, el trabajador propuso en varias ocasiones a la empresa  su despido ya que quería dejar de trabajar y cobrar el paro, pero la empresa no aceptó las proposiciones. Ante estas negativas el trabajador comenzó a realizar actuaciones para forzar su despido disciplinario: no realizaba sus funciones correctamente,  se negaba a hacer su trabajo y estuvo durante varios meses de baja médica por ansiedad. Ante esta situación la empresa procede a despedirle disciplinariamente.

En primera instancia, el Juzgado de lo Social consideró el despido como improcedente, considerando que el trabajador tenía derecho a recibir una indemnización que superaba los 11.000 euros, entre indemnización por despido y salarios de tramitación.

La empresa recurrió y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña le dió la razón, considerando ahora que el despido disciplinario fue procedente y por lo tanto, sin derecho a que el trabajador recibiera ningún tipo de indemnización.

¿En qué se basa el TSJ para indicar que el despido es procedente?

El Tribunal fundamenta su decisión en el hecho de haberse declarado probado que el trabajador quería dejar la empresa, que había pedido a la empresa ser despedido para arreglar el paro y que con posterioridad realizó conductas para ser sancionado. Considera el Tribunal que estos incumplimientos para forzar a la empresa a despedirle rompen completamente la buena fe que tiene que haber en la relación laboral, ya que no se puede considerar de buena fe pedir a la empresa que realice un fraude. Y una vez rota la buena fe por parte del trabajador, se produce una pérdida la confianza de la empresa hacía el trabajador que justifica que el despido sea procedente.

Dicho de otra forma, al provocar el despido e intentar forzar un fraude, la empresa es normal que pierda la confianza en el trabajador y en su trabajo, por lo que está justificado su despido disciplinario, sin derecho a indemnización alguna.

 

 

Obviamente, cada caso tiene que ser estudiado y analizado de forma particular.  En el ejemplo de la sentencia comentada, tiene importancia fundamental que el trabajador hubiera intentado previamente negociar con la empresa un despido para poder cobrar el paro y que ante la negativa, hubiese forzado a la empresa a despedirle, mediante incumplimientos en su trabajo, desidia y faltas muy graves.

Normalmente a las empresas no les resulta fácil poder demostrar los hechos que justifican un despido disciplinario. Sin embargo, la particularidad de este caso es que una vez probado que el trabajador pidió a la empresa “que le arreglase los papeles del paro”, la empresa tiene un argumento sólido para considerar que ha perdido la confianza en el trabajador: el intento de realizar un fraude, que de este modo se convierte en causa que justifica el despido.

 

Un artículo de Jorge Danés y Oscar de las Heras para citapreviainem.es


© Un artículo de Moderador del foro. Actualizado el 29 de mayo de 2016
 
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4 comentarios en “Los riesgos de provocar un despido

  1. Y uno se pregunta, la empresa ante un caso como el expuesto, tendrá pruebas concluyentes de que el trabajador intentó conseguir el paro de forma fraudulenta, de lo contrario será la palabra de uno contra la del otro y, ¿a quién cree el juez?.

    A ver si algún empresario espabilado le da por despedir de forma disciplinaria, argumentando de forma fraudulenta que el empleado se lo ha pedido.

    Gracias por mantenernos tan bien informados con trabajos como este.

    Saludos cordiales.

    • Hola, en un juicio tanto el empresario como el trabajador tienen que demostrar las alegaciones que hacen. En situaciones así el empresario puede demostrarlo si el trabajador pidió el despido delante de testigos por ejemplo. Pero cada caso es singular y es necesario estudiarlo.  [ ] La respuesta completa se comunica al lector por email (ref. 99348)

 

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